Concurso Fundación Gonchi Rodríguez

Patrimonio
Scasso y Thays

Todo proyecto que interviene en el patrimonio inicia una conversación con la preexistencia , en este caso con el Tajamar, con el parque, Scasso, Thays .
Encontrar, leer, rastrear. Develar el sitio, su estructura, sus ritmos, sus acordes, su melodía, para así componer nueva música.
Geometrías silenciosas subyacentes, que en silencio dibujan el territorio.
Geometrías y estructuras que nos permitan conectar la nueva pieza del Centro Cultural con el polígono, con el lugar.
Lugar, que es parque, con sus geometrías, que es parque con sus viejos árboles, que es paisaje y su atmósfera, que albergan un edificio que lo habita, el viejo Tajamar.
Debemos habitar el sitio, colocar una nueva pieza, que construya una nueva entidad, una nueva conversación.
El desafío, integrarse en silencio con las preexistencias, seguir sonando en armonía, sonar en armonía.
Entender las lógicas, las atmósferas, las temperaturas, las rugosidades, el color, sus paletas, para formar parte.
Habitar y formar parte, para ser parte.

Gonzalo Gonchi Rodríguez

El nuevo edificio, celebra la vida y la memoria de Gonzalo Gonchi Rodriguez y a su vez mira hacia el futuro, generando conciencia ciudadana de cara a los desafíos de la reducción de los accidentes de tránsito.
Habla de una vida y de muchas por cuidar.
Un edificio, que nos interna en la historia de un corredor de automovilismo y nos educará en la prevención de accidentes.
Velocidad, movimiento, tiempo, equilibrio.

Proyecto

Dos temas, patrimonio y programa, provocan las decisiones de cómo operar.
Como integrar estas condicionantes, en un edificio que habla de temas diversos.
Habla de parque, habla de patrimonio y la relación con un edificio preexistente y habla de un espacio expositivo, de contemplación, tecnológico.
Afuera y adentro, abajo y arriba.
Un edificio que intenta ser un espacio, un lugar en el parque. Una copa de árbol que alberga, un abajo de acceso, de ingreso, de vínculos, y un arriba de contemplación, que flota, que es ligero y denso a la vez.
Texturas que generan un nuevo límite al final del predio, que vuelven a construir un final, rugoso, un rebote, para construir un nuevo espacio “entre”.
Para provocar un nuevo espacio, que se integra con el parque, que forma parte, que recibe al parque Grauert, en un nuevo anfiteatro, que articula conexiones entre los dos edificios.

Geometrías

Dos geometrías se revelan y forman parte de la conversación a plantear.
Del edificio de Scasso aparecen ritmos, intervalos, secuencias, tensiones, referencias geométricas de modulaciones existentes.
Del Parque de Thays, las geometrías que definen bordes de canteros, de caminerías, de grafismos horizontales, dibujos de parque.
Estas grillas subyacentes, se toman para iniciar una relación armónica, de métricas preexistentes, que resuenan suavemente, que se develan para hacerlas presentes, y que inicien los pulsos de la conversación, que pauten los acentos.
Geometrías casi imperceptibles, ubican y organizan las nuevas geometrías.

Entre Partes

El espacio que se genera entre los dos edificios permite la construcción de un nuevo ámbito, un nuevo evento, que recupera el viejo tajamar y el anfiteatro.
Permitiendo un ingreso más franco desde la plaza Grauert y su relación con la Av. Arocena al despejar y reorganizar las especies vegetales, el nuevo espacio del Centro Cultural, ofrece un lugar de uso activo.
La cafetería del Museo, vinculada al lado Este da carácter al ingreso desde la Av. Arocena y a su relación con el Parque y el Carrasco Lawn Tenis.

Materia

Un edificio en silencio flota para ser parte, sus texturas se emparentan con la naturaleza del lugar, se entremezclan, se hacen fondo.
Materialidades que se manchan, que envejecen, que se impregnan del lugar y su condición.
Un edificio, una pieza en el parque, parte del parque, parque.